La multinacional Bahco decidió bajar las persianas de su planta en Santo Tomé y dejar de fabricar en el país, en otro golpe al entramado industrial que afecta a Santa Fe. La empresa reconvertirá la fábrica en un centro logístico y comercial, mientras los productos comenzarán a llegar desde el exterior.
El cierre dejará a unos 40 trabajadores en la calle y pone fin de una actividad productiva histórica en la provincia. La decisión fue comunicada por su controlante, SNA Europe, que confirmó la «discontinuidad de la actividad industrial» y el pase a un esquema basado en importaciones y distribución.
En los hechos, Bahco deja de producir herramientas en Argentina para venderlas importadas, principalmente desde Asia, en línea con un fenómeno que se repite en distintos sectores: fábricas que se apagan y depósitos que crecen.
[En Santa Fe cerraron 2.341 empresas en los últimos dos años por las importaciones]
En la empresa señalaron que producir en Argentina puede costar hasta tres veces más que traer el mismo producto desde China, una brecha que se volvió imposible de sostener con la apertura comercial y la caída del mercado interno.
En diciembre pasado la empresa organizó en la planta de Santo Tomé una feria de herramientas
El caso Bahco no es aislado. En Santa Fe, industriales y comerciantes vienen alertando del «industricidio» que combina apertura de importaciones, derrumbe del consumo y falta de financiamiento. En ese contexto, el cierre de plantas y la pérdida de empleo empezaron a multiplicarse.
Según datos que manejan en el sector empresario, en los últimos dos años cerraron miles de empresas en la provincia y crece la preocupación por lo que describen como un «festival de importaciones», donde los productos extranjeros desplazan a la producción local sin que haya condiciones para competir.
El problema que tienen muchas empresas que en los últimos meses cerraron las fábricas para importar productos terminados de China es que tampoco venden lo que invierten por la feroz recesión.
A nivel nacional, el panorama es igual de sombrío: más de 21.900 empresas bajaron la persiana en los últimos dos años, en medio de la apertura importadora y el ajuste económico. La industria manufacturera es uno de los sectores más golpeados por el modelo, con caída de actividad, pérdida de empleo y plantas que reducen turnos o directamente cierran.
En ese marco, el cierre de Bahco marca una tendencia demoledora para la industria nacional: una economía que deja de producir para pasar a importar, convertir la fábrica en depósito y los operarios calificados al vendedor.
En Santa Fe, donde la industria es uno de los motores históricos de empleo, la señal es especialmente preocupante. Empresarios locales advierten que si no cambia el rumbo, el caso Bahco puede ser apenas el primero de una lista mucho más larga.


