La fuerte baja de las tasas de interés en el mercado local está cambiando el atractivo de distintas herramientas financieras. Una de las más utilizadas en el mercado de capitales, la caución bursátil, ya ofrece rendimientos cercanos al 20% nominal anual para quienes prestan dinero, un nivel que pierde atractivo frente a la inflación esperada. Sin embargo, para quienes necesitan financiamiento, la situación es exactamente la inversa: el actual contexto convierte a la caución en una de las alternativas más económicas para acceder a liquidez.
La caución bursátil funciona como un préstamo garantizado dentro del mercado de capitales. Quien necesita fondos los toma dejando activos como garantía en su cuenta comitente, mientras que otro inversor aporta el dinero a cambio de una tasa de interés.
Según explica el asesor financiero Fernando Villar, el escenario actual favorece claramente a quienes buscan financiamiento. «Hoy en día se puede tomar desde 1 día hasta 30 días a un promedio de tasa de un 20% anual en pesos nominal anual», señala.
La posibilidad de acceder a fondos a una tasa relativamente baja resulta especialmente atractiva para las empresas. Villar sostiene que se trata de una herramienta ideal para financiar capital de trabajo, ya que permite obtener recursos a un costo considerablemente menor que el de un préstamo bancario tradicional.
La ventaja también alcanza a los inversores particulares. En los últimos años se volvió cada vez más frecuente que personas con inversiones en una cuenta comitente recurran a la caución para afrontar gastos extraordinarios, financiar viajes o realizar compras importantes sin necesidad de acudir a créditos personales o planes de financiación con tarjeta de crédito.
«Es muchísimo mejor tomar caución que sacar un crédito a través de cualquier banco o cualquier fintech. Hay tasas mucho, mucho más bajas», destaca Villar.
La operatoria tiene un requisito central: contar con una cuenta comitente que posea activos suficientes para funcionar como garantía. Una vez cumplida esa condición, el mecanismo es relativamente sencillo y flexible. Las cauciones pueden renovarse periódicamente al vencimiento, permitiendo extender el plazo si el tomador aún necesita los fondos.
Además del uso conservador vinculado al financiamiento de gastos o necesidades empresariales, existe otro perfil de usuarios que aprovecha la herramienta con fines especulativos. Algunos inversores toman caución para apalancarse y comprar acciones, bonos o Cedears con la expectativa de obtener una ganancia superior al costo financiero.
Sin embargo, Villar advierte que se trata de una estrategia reservada para inversores con mayor tolerancia al riesgo. «Tomar caución de manera especulativa es para un perfil más bien agresivo, ya que no solamente está haciendo un trader de corto plazo, sino que también está haciéndolo con dinero prestado», explica.
Del otro lado de la operación, la situación es menos favorable. Quienes colocan dinero en caución encuentran rendimientos cada vez más bajos, lo que reduce significativamente el atractivo de esta alternativa como inversión.
Para el consultor Omar De Lucca, la ecuación es clara. «El que va a tomar dinero al 20%, sí, claramente conviene porque estás reemplazando deuda mala por deuda buena», sostiene.
No obstante, advierte que las cauciones presentan algunas limitaciones operativas. Una de ellas es la corta duración de los plazos, que suelen concentrarse en períodos breves y obligan a renovar la posición con frecuencia. «La desventaja de la caución son los plazos, porque normalmente son a una semana», indica el ejecutivo.
Desde la óptica del inversor, en cambio, el diagnóstico es menos alentador. Con tasas cercanas al 20% nominal anual, el rendimiento luce insuficiente frente a las expectativas inflacionarias para los próximos meses.
«Si yo me paro del lado del inversor y estoy invirtiendo una caución al 20% anual, la verdad que no es muy rentable que digamos, porque es una tasa anual que, lamentablemente, ni siquiera iguala a la inflación proyectada», afirma De Lucca.
Por eso, concluye que el beneficio actual está claramente del lado de quienes toman fondos. «Lo veo como una ventaja para la persona que toma la caución, no para la persona que está invirtiendo la caución».


