Karina Milei prepara una ofensiva contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para evitar un pronunciamiento que favorezca a Cristina Kirchner.
En ese marco, la Secretaria General de la Presidencia dijo a su entorno que «no quiere mas sorpresas» e instruyó al embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Cherniak, la misión de evitar que la CIDH falle en favor de la ex presidenta, quien carga con una condena de 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Un diplomático de carrera al tanto de la situación detalló a LPO que los cañones apuntan a la vicepresidenta de la CIDH, la argentina Andrea Pochak, a quien el universo libertario la ubica como alguien de confianza de Cristina.
En efecto, Cherniak, un radical alfonsinista que fue embajador de Alberto Fernández ante la FAO, tiene la misión de fogonear una denuncia del año 2021 contra Pochak. La funcionaria fue denunciada ante el juez federal Julián Ercolini por un presunto «conflicto de intereses» en un caso contra el Estado argentino en el que patrocinó a la ex jueza Marta Susana Catella ante la CIDH y, según dicen sus detractores. «haber ocultado 30 kilos de pruebas».
Furia de Karina con el embajador en la OEA por la denuncia contra Milei por los ataques a la prensa
Por esto, fue acusada de abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionaria pública, prevaricato, negociaciones incompatibles con la función pública y administración fraudulenta en perjuicio del Estado.
El caso derivó de una petición presentada por Catella que, con el patrocinio del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), cuestionaba la legalidad de su destitución como magistrada y sostenía que el Estado argentino había violado sus garantías judiciales al removerla mediante un jury de enjuiciamiento.
El punto es que la actual vicepresidenta de la CIDH fue directora del CELS entre 2002 y 2011, cuando actuó como peticionaria en el caso Catella.
Carlos Cherniak, embajador ante la OEA.
El esquema digital libertario se sumó a esta campaña y calificó el hecho como «un caso de corrupción K a nivel internacional». Cherniak se subió a esto y rechazó con vehemencia el reclamo de la ex jueza Catella, de quien dijo que «ejerció plenamente su derecho de defensa con patrocinio letrado del CELS; tuvo acceso a diversos recursos judiciales y, por lo tanto, no existió violación de la Convención Americana». Además, el diplomático explicó ante sus pares que en ese caso, Pochak mostró «una inacción absoluta e inexplicable».
Ante esto, la CIDH informó oficialmente que Pochak no intervino en la audiencia del caso ni en el tratamiento de los asuntos vinculados con la Argentina pero el caso sigue en agenda.
«Por pedido de Karina Milei que quiere enterrar a la tropa de CFK en la CIDH, Cherniak va por la cabeza de Pochak», dijo un diplomático que trabaja en Washington.
Pero la preocupación del gobierno también está ligado a la composición da Junta Directiva de la CIDH está compuesta por el guatemalteco Stuardo Ralón Orellana (Presidente), Andrea Pochak (Primera Vicepresidenta) y el mexicano José Luis Caballero Ochoa (Segundo Vicepresidente).
«Con Pochak y el mexicano están en minoría y por eso necesitan sacársela de encima», concluyó este diplomático quien aclaró que existen ningún plazo para un pronunciamiento de la CIDH en el caso de Cristina pero es una de las pocas cartas que le quedan al kirchnerismo para lograr un cambio de situación legal de la ex mandataria.
Como adelantó LPO, Cherniak estuvo en el ojo de la tormenta de Karina cuando en octubre del año pasado el Gobierno fue citado a una audiencia para tratar la situación de la libertad de expresión en la Argentina y una supuesta falta de «trabajo diplomático preventivo» para evitar este tipo de denuncia que afecta la reputación del país.


