Operaciones multimillonarias en inmuebles y vehículos, la compra de un edificio en un fideicomiso en una buena zona de la ciudad, sociedades empresarias reiteradas con personas con problemas con la ley. Leandro «Lelo» Pérez quedó en la mira de la Justicia por lavado por esas actividades, con prisión preventiva y un embargo sideral sobre los bienes que blanqueba. Un hombre que entre muchas cualidades tenía dos muy notorias. Una personalidad encantadora y cercana, la de un tipo que cae bien a la primera mirada. Y un imán para hacer negocios con referentes del mundo narco.
Esto es lo que se sabía, pero que recién ahora motivó una investigación de la Procuración de Lavado de Activos (Procelac) de dos fiscales federales de Rosario. La pesquisa arrancó con una investigación en octubre de 2022 del Ministerio de Seguridad de la Nación sobre venta de armas de fuego con numeración adulterada y lavado de activos procedentes de operaciones de drogas por parte de tres miembros de la Policía de Santa Fe: Maximiliano Emanuel Novillo, Emiliano Ezequiel Haro y Marcelo César García. Se supo rápidamente que los tres policías estaban conectados con Lelo Pérez, quien en 2023 fue condenado por la justicia provincial a la pena de tres años de prisión efectiva por blanquear plata narco.
Lelo Pérez fue nuevamente detenido hace diez días con prisión preventiva, hasta que este martes fue excarcelado contra la entrega de un inmueble como garantía. Entendiendo que la cárcel sin decomiso de bienes es una sanción a medias, la fiscalía solicitó al juez federal Carlos Vera Barros el secuestro inmediato de rodados, la inhibición general de bienes, la intervención judicial de sus empresas con desplazamiento de sus directivos y un embargo preventivo por la cifra récord de 3.600 millones de pesos. Lo que fue admitido por el magistrado.
La torre de Lelo Pérez
Los bienes sujetos a decomiso son 21 vehículos, varios de ellos de alta gama y 18 inmuebles. Para todos los imputados los fiscales pidieron la inhibición general de bienes lo que fue admitido.
En el engranaje familiar del grupo investigado está Agustín Leandro Pérez, hijo de Lelo, que es abogado y quedó en prisión preventiva. Las pesquisas en redes sociales y las celdas de telefonía demostraron que el joven oficiaba de operador inmobiliario directo de la Torre Nélida I, cotizando unidades funcionales en 320.000 dólares.
La gran apuesta del grupo liderado por Pérez y su socio Marcelo Malatesta se levantó en la avenida Pellegrini 3864: la Torre Nélida I, una estructura residencial de primera categoría bajo la figura de un fideicomiso sin historial contable claro. Para los investigadores, un emprendimiento devenido de lavado de dinero.
Conocido en Rosario por un publicitado romance en 2016 con Vicky Xipolitakis, Pérez es un comerciante de vehículos que se había metido de lleno en un mundo de clientes que entremezclaba profesionales, empresarios y vendedores de droga de renombre. Primero les vendía autos de lujo y después empezó a habitar los mismos lugares que sus clientes top. Por ejemplo donde lo allanaron la semana pasada, la Torre Aqualina ubicada en Libertad al 300 frente al río Paraná y a metros del Monumento a la Bandera, donde tiene su piso la hermana de Lionel Messi.
El día que llegaron a requisarlo a su departamento en el piso 30 de la Torre Aqualina Carlos Varela, abogado de celebridades en Rosario, se topó con la fuerza de seguridad entrando al edificio. «Los acompaño, si van a allanar acá seguro es un cliente mío», les dijo.
Lavado y comprado
Se puso el foco en la compra en la torre Aqualina por parte de Lelo de dos cocheras a través de una de sus empresas, Palabra Santa, cuando el objeto de esa sociedad no abarcaba esa operación y tanto el escribano interviniente como el vendedor también habían sido investigados por delitos.
De ahí se examinó el historial. Los investigadores recordaron en audiencia que hace unos veinte años Lelo se había vinculado con Luis Medina, líder de una banda narcocriminal que fue asesinado en 2013 cerca del Casino de Rosario en una emboscada con 18 balazos. Lo había conocido por intermedio de German Gonzalo Tovo, empleado de la concesionaria Reina Automotores de Medina, que también fue ultimado a tiros en la puerta de esa agencia en 2014, en plena crisis de violencia en la ciudad.
Ahora los fiscales Juan Argibay (Procelac) y Matías Scilabra de la Procuración contra el Narcotráfico (Procunar) consignaron que Lelo tenía relación asimismo con Repuestos exclusivos SRL, sociedad de una mujer casada con Ariel Spadoni, rosarino, condenado a doce años de prisión por contrabando de drogas.
Pero en Rosario las condenas breves como la que tuvo Lelo en 2023 pueden funcionar más como un costo de mantenimiento corporativo que como un freno de mano. La investigación federal demuestra que, mientras la condena se ejecutaba las ganancias del consorcio empresario crecían, empujadas por una variada red de sociedades de responsabilidad limitada, prestanombres, fideicomisos inmobiliarios y uniformes policiales que daban cobertura.
Para los investigadores, la ingeniería de Lelo destinada al blanqueo usó para el lavado un tríptico societario junto a su socio Marcelo Malatesta: Palabra Santa SRL, Araca Corazón SRL. y Transporte Overland SRL. Bajo esos sellos, el dinero opaco se derivó a la compra de terrenos, camiones pesados y desarrollos inmobiliarios de alta gama.
La pesquisa de la unidad contable de la fiscalía federal sobre Transporte Overland SRL muestra la simulación de este negocio para otros fines. En apenas tres años, la firma cambió de piel comercial cinco veces: fue constructora de edificios no residenciales, empresa de fletes a granel, inmobiliaria por cuenta propia, mayorista de insumos de construcción, agencia de autos usados y, finalmente, gestora administrativa de oficinas. Pese a esas variaciones, los balances contables revelaban inversiones clavadas en cero, cero créditos bancarios y una cuenta particular del socio Pérez que inyectaba 25,5 millones de pesos «en mano» sin que la firma distribuyera un solo centavo de dividendos.
Mientras la contabilidad oficial de la empresa declaraba que sus únicos insumos eran «materiales de construcción, los cruces de Overland con la Agencia de Regulación y Control Aduanero (ARCA) revelaron la incorporación de una flota de vehículos de alta gama sin respaldo patrimonial. En el ejercicio 2022, La empresa declaró ventas por 22 millones, pero incorporó vehículos por un valor real de 58,2 millones. En el ejercicio 2024, omitió denunciar ante el fisco al menos 18 vehículos de alta gama incorporados al uso directo del grupo. El patrón histórico exhibía vínculos con la firma del asesinado Luis Medina y la venta de vehículos a segundas líneas de miembros de la banda de Los Monos.
El dictamen de los fiscales Scilabra y Argibay Molina desnuda la penetración del esquema en la policía de Santa Fe con los servicios de dos efectivos. El primer eslabón es Maximiliano Emanuel Novillo, destituido de la fuerza de seguridad en octubre de 2023 tras un sumario patrimonial que demostró un incremento insostenible de sus bienes. Novillo no pudo explicar ante la justicia provincial cómo un agente del orden acumulaba propiedades en la localidad de Pérez, tres automóviles deportivos de alta gama, giros sistemáticos de divisas extranjeras y repetidos pasajes aéreos a Colombia, Brasil, Perú y los Emiratos Árabes Unidos.
El segundo caso fue el de Emiliano Ezequiel Haro, subinspector en actividad desde 2019, con sueldo modesto pero con acreditaciones bancarias que duplicaban sus ingresos oficiales. Haro quedó como titular de más de diez departamentos, locales comerciales, camionetas Ford Ranger y motos de alta cilindrada, además de viajar a Francia, Panamá y Chile. Las conversaciones telefónicas muestran a Haro actuando como desarrollador inmobiliario de periferia. En diálogos interceptados en octubre de 2025, negociaba el alquiler de locales comerciales en Matheu 2925, fijando precios, ajustando aumentos cuatrimestrales y cobrando alquileres directos sobre diez departamentos construidos en calle Laguna 2833, cuyos medidores de gas figuraban a su propio nombre.
Marcelo Malatesta, que es el socio de Lelo Pérez en sus empresas, pasó de ser vendedor de ropa al por mayor en 2013 a tener sociedades por servicios Inmobiliarios realizados por cuenta propia, con bienes urbanos propios.
El dictamen de los fiscales también menciona que Lelo Pérez tenía sociedades con su amigo Víctor Sergio Colatti, que explota la marca comercial This Week, un hombre que fue blanco de varias balaceras en Rosario. La sociedad conjunta se llama Trial Internacional SA.


