Cuando Karina Milei le pidió que armara un equipo digital para quitarle a Santiago Caputo el control de las redes libertarias, Lilia Lemoine se entusiasmó con liderar a los cientos de cuentas que manejan Las Fuerzas del Cielo.
Con ese nuevo rol, Lemoine daba el primer paso para cumplir su sueño, que es ser la vocera del presidente. La primera demostración de sus nuevas funciones se dio en mayo, cuando arrió a un grupo de influencers karinistas a la Rosada junto a Tronco, su compañero de bloque.
La emoción por la nueva misión duró dos semanas. Era la mitad de otoño, pero a Lemoine y Tronco se les adelantó el invierno cuando estalló el escándalo de Rufus, la cuenta anónima que se le escapó a Martín Menem y que tuiteaba contra Santiago, Patricia Bullrich, Sandra Pettovello y Toto Caputo y como contrapartida elogiaba a Karina, Sebastián Pareja y especialmente al propio Menem.
La revelación de la identidad de Rufus causó un tembladeral en el gobierno y agravó la interna entre los seguidores de Caputo y de Karina. Lemoine quedó del lado de enfrente del Gordo Dan y Las Fuerzas del Cielo, para defender a Tronco, Pareja y los Menem. Pero cuando terminó el tiroteo, Lilia miró para los costados y ya no quedaba nadie.
A Lemoine la dejó a la intemperie hasta el Equipo Rocket, la facción digital que creó junto a Santiago Oría, el cineasta trémulo que quiere convertirse en el estratega comunicacional del gobierno, justamente en lugar de Santiago Caputo.
El diputado Tronco
Como si no bastara con la ingratitud de Oría, Tronco y Pareja, que la dejaron sola contra los celestiales, Lemoine empezó a padecer una orfandad por parte de los Milei.
El acceso cotidiano que tenía a la Residencia de Olivos y la Casa Rosada, en parte por su indispensable activo como maquilladora del presidente, empezó a funcionar a reglamento. Lemoine sigue gozando de un acceso que no tienen ni siquiera algunos ministros, pero empezó a sentir que el freezer karinista sumaba otra bandeja y la puerta de Olivos empezó a abrirse con menos entusiasmo.
Enfrascada en su guerra personal con Victoria Villarruel y Marcela Pagano, Lemoine encontró un aliado de Las Fuerzas del Cielo en el sur bonaerense. La diputada vuela prácticamente todas las semanas a Bahía Blanca para apadrinar al concejal Felipe Ferrández.
Con un expediente en blanco en materia legislativa, Lemoine busca justificar su banca con trabajo territorial, aunque entró en crisis su carrera por renovar por cuatro años más el mandato que se le vence en 2027.
Si no consigue entrar a la lista de diputados, la alternativa de Lemoine es ser la vocera de Milei y por eso espera la confirmación del desdoblamiento de las elecciones de La Pampa. El actual vocero presidencial, Adrián Ravier, se encamina a ser el candidato a gobernador de La Libertad Avanza y su eventual salida le abriría la puerta a la ex cosplayer.
El arma principal de Lemoine, que es el monopolio del escándalo permanente, se licuó con la aparición de diputadas provenientes de la farándula, como Karen Reichardt y Virginia Gallardo. Ambas son cuestionadas en el bloque libertario por sus flojas intervenciones en los medios.
Reichardt enojó a los amantes de los perritos cuando en LAM, el programa más visto de chimentos, expusieron que tenía un proyecto para regularizar los criaderos.
Karen copió los modos de las sesiones contemporáneas y se fue a los gritos del programa, fastidiada con la panelista Matilda Blanco, a quien tildó de «bobita». Luego se conoció que su proyecto hasta habilitaba la venta online de los perros, para que los seres vivos adquieran la categoría de mercancía. La iniciativa hizo estallar hasta a Nicole Neumann: «Me parece un horror», dijo la intérprete de la cortina musical de Amigovios.
La correntina Gallardo, en tanto, recibió cuestionamientos por buscar sacar rédito político filmando un spot en una funeraria.


