El crecimiento sostenido de las importaciones de frutas y hortalizas comienza a ser una seria amenaza para la producción local que, a la vez, exhibe un derrumbe de los giros al exterior y acusa la ausencia de políticas de apoyo por parte del Gobierno.
De acuerdo a un informe publicado en las últimas horas por el Mercado Central en base a datos del Senasa, creció exponencialmente el ingreso de papa y cebolla de Brasil, mientras que suben las importaciones de cereza, arándano y pelón de Chile.
En el caso de las hortalizas de consumo masivo en el mercado local, en enero el volumen importado de papa brasileña creció 88,9% (de 891 a 1.684 toneladas) con respecto al mismo mes de 2025. El ingreso de cebolla subió un 259%, cuando las exportaciones de esa hortaliza cayeron más de 53 puntos.
En lo relativo a frutas, ya no solo llegan bananas, ahora también ingresan cítricos como naranjas, limones y pomelos, éstos últimos con un crecimiento de casi 40 puntos en las toneladas que llegaron de Chile, Egipto, España, Israel y Perú.
La uva proveniente de Brasil, Chile y Perú pasó de tener una gravitación irrelevante en 2025 a posicionarse dentro de las 15 especies frutihortícolas con mayor participación en las importaciones, con un crecimiento del 1.245%.
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A ese escenario se contraponen los giros al exterior. En enero, se exportaron más de 1.200 toneladas menos de naranja fresca (-28,2%) y más de 2.200 toneladas menos de manzana fresca (-53,3%). También cayeron las exportaciones de ciruela, uva y cereza fresca. En frutas, solo crecieron los giros de pera (9,5%) y durazno (19,3%).
Con esa foto, en la producción frutícola alertan una profundización de su crisis. La consultora especializada Top Info Marketing advirtió que «sin políticas de apoyo resulta muy difícil sostener una fruticultura moderna, incorporar la tecnología necesaria para competir a nivel internacional y ofrecer al mercado la calidad que hoy exige el consumidor».
En ese informe de la consultora que lidera la ingeniera agrónoma Betina Ernst se advirtió que «como consecuencia a la apertura comercial del gobierno nacional, las importaciones se dispararon y que, más allá de la banana, «crecieron de manera sostenida las importaciones de paltas, limas-limones, ananás, uvas, kiwis, manzanas, y cerezas, entre otros, que compiten directamente con la producción local y reducen su espacio en el mercado interno».
Es ahí donde el informe alerta que la disparada de las importaciones frente a exportaciones que apenas mostraron una leve recuperación, hicieron que en 2025 «el valor importado igualó al exportado».
«En términos de volumen, las exportaciones aún superan a las importaciones, dado que su valor unitario es inferior. Tradicionalmente, Argentina fue un país netamente exportador; sin embargo, por primera vez esta condición se diluye, pasando a ser también un país importador de frutas», advierte el informe de Top Info.
La consultora también señaló que el escaso peso relativo dentro del comercio exterior argentino «afectó negativamente a la industria frutícola».
Así, remarcaron que «en un contexto de crisis económicas recurrentes y riesgo de default» el Gobierno prioriza los principales generadores de divisas del país (oleaginosas, los granos, los hidrocarburos y la minería) en detrimento de la fruticultura.
«De este modo, la importancia de la fruticultura como generadora de empleo, sostén social, proveedora de alimentos saludables y garante de la sustentabilidad de los ecosistemas agrarios queda subordinada a las situaciones de emergencia», sostuvo el informe.


