En plena campaña, Javier Milei aseguraba que contaba con los recursos para la dolarizar la economía de fondos de Wall Street. «Te muestro mi teléfono», le dijo el por entonces candidato a Alejandro Fantino cuando el conductor televisivo puso en duda el financiamiento necesario para rescatar todos los pesos que circulan en la economía.
Una vez asumido el gobierno, se descartó la dolarización y el cierre del Banco Central, para ir a un esquema de tipo de cambio fijo artificialmente sostenido con intervenciones del Central, no muy distinto al que ensayaron Cristina Kirchner y Mauricio Macri. La expectativa de los empresarios que apoyaban al libertario pasaron entonces a la eliminación del cepo, una de las trabas que complican las inversiones en el país.
Milei, de nuevo, prometió levantarlo, pero ni la devaluación inicial, ni los 30 mil millones de dólares del blanqueo le parecieron suficientes para hacerlo. En el inicio de su presidencia afirmó: «Si el FMI me da 20 mil millones de dólares lo levanto mañana». Bueno, esa parece ser exactamente la cifra que le darán a la Argentina.
No es un regalo, la Argentina quedará muy endeudada con el organismo, al punto que el monto total se elevará a un delirante 10% de su PBI. Más del triple del 3% de Egipto, que viene de una crisis de deuda similar a la de nuestro país. La pregunta entonces es: Semejante hipoteca servirá para avanzar en la normalización de la macroeconomía o se dilapidará en sostener el tipo de cambio hasta las elecciones?
«Los USD 8.000 millones netos, o lo que sea, si es que consiguen que el Tesoro norteamericano autorice un monto mayor, no son suficientes para levantar lo central del cepo. Puede haber algún aligeramiento cosmético, pero esta suma sirve para, con la gran parte del cepo, mantener la administración cambiaria sin una gran devaluación hasta octubre», respondió a LPO el ex presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli.
En efecto, la semana pasada la directora del FMI, Kristalina Georgieva, confirmó que es probable que le envíen al país USD 8.000 millones como anticipo del préstamo. Pero de ese monto sólo quedarían de libre disponibilidad USD 5.600 porque el resto es para pagar intereses con el propio organismo, como reveló LPO.
«Milei dijo que eliminar las restricciones cambiaria depende de la cantidad de plata. O sea, claramente con USD 8.000 millones, que es apenas un poquito más de cuatro veces lo que se perdió estos 10 días, queda claro que no se puede abandonar la administración del tipo de cambio», completó Vanoli.
Del otro lado de la biblioteca la explican distinto: «Como señal, creo que sí puede alcanzar. De hecho, después de la frase de Georgieva, cuando afirmo que le parecía razonable otorgar un 40% del préstamo en el primer desembolso, o sea por encima de lo que suele dar el Fondo, el gobierno recuperó el control de las reserva después de once jornadas, y bajó un poco el dólar paralelo», afirmó a LPO el economista Iván Carrino.
Según Carrino el esquema se sostiene si lo acompañan las expectativas. «El tema es cuánto tiempo se puede aguantar si es que finalmente el dinero del Fondo tarda en llegar, o si el mercado percibe que el monto es menor al anunciado. Toda la apuesta está en que lleguen los dólares del fondo y eso convenza al mercado que el crawling peg se va a mantener sin cambios hasta que el gobierno finalmente decida salir del cepo», concluyó Carrino.
Los planteos de estos dos economistas confluyen en un punto común. Levantar el cepo no es para Milei el destino de los dólares del FMI. El objetivo del gobierno es eludir una devaluación antes de las elecciones legislativas.
Claro que ningún funcionario del gobierno reconoce de manera expresa la decisión de continuar con el cepo. «No hay aire para suba del tipo de cambio con reservas de USD 50.000 millones contra una Base Monetaria de USD 26.000 millones», afirmó Javier Milei en una entrevista reciente.
Se trata de otra de las cuentas un poco delirantes que suele hacer Milei. Si hay que tomar en serio sus palabras, el cepo se abre con un nivel de reservas brutas de USD 50.000 millones, ya que parece que el objetivo es hacerlo sin una devaluación de por medio. Esto quiere decir que la apertura del cepo queda condicionada a la capacidad para sumar reservas.
«Los USD 26.000 millones que menciona Milei es menos de los depósitos que tienen todos los argentinos. A eso hay que sumar stock de deuda comercial en bopreales -que en el mercado estiman en USD 20 mil millones-, mas de USD 7.000 millones de dividendos pisados y la deuda acumulada por empresas y provincias», explicó a LPO un ex funcionario de Economía. A ese experto la cuenta le da por arriba de los USD 50.000 millones. Es decir, el doble que al presidente.
Fuente: LaPoliticaOnline.com