El diario británico The Guardian reveló, en un amplio reportaje, que Delcy Rodriguez y su hermano le prometieron a Estados Unidos colaboración antes de la captura de Nicolás Maduro del pasado 3 de enero.
El artículo cita a cuatro fuentes de alto nivel involucradas en las conversaciones y afirma que las comunicaciones comenzaron en el otoño de 2025 (entre septiembre y noviembre) y que continuaron incluso después de una llamada telefónica clave entre Donald Trump y Nicolás Maduro a finales de noviembre pasado.
En esa conversación, Trump exigió que Maduro dejara Venezuela pero el líder chavista rechazó la demanda. Para diciembre, Delcy Rodríguez transmitió mensajes claros al gobierno estadounidense: «Maduro needs to go» («Maduro tiene que irse») y «I’ll work with whatever is the aftermath» («Trabajaré con lo que venga después»), asegura The Guardian.
Las fuentes consultadas por el diario británico enfatizan que Rodríguez no acordó participar activamente en el derrocamiento de Maduro. Solo se comprometió a colaborar tras su salida, con el objetivo de evitar caos, una guerra civil o la conversión de Venezuela en un estado fallido.
Otro dato que arroja el artículo es que Qatar actuó como intermediario principal en las negociaciones, gracias a la relación personal de Delcy Rodríguez con la familia real qatarí.
A su vez, Diosdado Cabello, ministro del Interior y figura poderosa del chavismo, también envió señales similares de cooperación a Washington meses antes de la operación militar, agrega.
Jorge Rodríguez.
El artículo destaca que estas promesas priorizaron estabilidad, control del petróleo y deportaciones de venezolanos desde EEUU, en lugar de un cambio radical inmediato.
La captura de Maduro ocurrió el 3 de enero de 2026. Fuerzas especiales estadounidenses lo detuvieron en Caracas junto a su esposa Cilia Flores en un operativo sorpresa. Horas después, Trump confirmó públicamente que había hablado «varias veces» con Delcy Rodríguez y que ella «entiende» la situación.
El Tribunal Supremo de Justicia juramentó a Rodríguez como presidenta interina el 5 de enero, por orden expresa. Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional en la administración Trump, mostró escepticismo inicial, pero terminó convencido de que las promesas de Rodríguez representaban la vía más realista para una transición controlada.
Esta revelación alimenta la hipótesis de la negociación y cálculo previo a los eventos de enero y cuestiona la narrativa inicial de una agresión unilateral.


