El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, brindó este viernes una durísima homilía en la misa central por el día de San Cayetano, donde le reclamó al gobierno que atienda la situación de la gente que no llega a fin de mes o está asfixiada por las deudas.
En medio de un desfile de miles de personas por el santuario de San Cayetano en el barrio de Liniers, García Cuerva dijo que el pueblo está «cansado de promesas incumplidas y dirigentes que hablan de los pobres», pero «se dan la buena vida».
El pueblo, dijo García Cuerva, «no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias». La última frase es un tiro directo a un gobierno nacional que mostró una completa falta de empatía con los millones de argentinos que se endeudaron para gastos corrientes.
El tono del discurso de García Cuerva es una señal de alerta para el gobierno de Javier Milei por que podría marcar el clima con la Iglesia Católica en medio de los preparativos para la visita del Papa León XIV.
El Vaticano confirmó que el Papa visitará la Argentina en noviembre
«La responsabilidad y la solución concreta a los problemas económicos y sociales la tiene una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado y poner toda su energía en descalificaciones y debates estériles que no resuelven la vida de nadie», dijo García Cuerva, que se quejó del odio, la descalificación constante y la discriminación.
«La mirada está empañada de prejuicios, nublada de ideologismos que hacen análisis teóricos que luego se estrellan con la realidad cotidiana», continuó el monseñor con destinatarios más que obvios.
«Pasiva y silenciosamente nos resignamos a que las cosas aumenten: el boleto de transporte público, las tarifas, los alquileres, los alimentos», sostuvo García Cuervo, que agregó que «el sueldo no alcanza y hay «hermanos que revuelven la basura para comer». «Parece que el bienestar económico nunca va a llegar al ciudadano común», cuestionó.
Sobre el final de la homilía, García Cuerva citó una frase de León XIV, «heredada» de Francisco, sobre la dignidad del trabajo: «Trabajando, nosotros nos hacemos más personas, florece nuestra humanidad, los jóvenes se vuelven adultos». «Estas palabras nos recuerdan, dice el Papa León, que en el centro de cualquier dinámica laboral no deben situarse ni el capital, ni las leyes del mercado, ni el lucro, sino la persona, la familia», completó.



