En el Reino Unido le restaron importancia al discurso de Javier Milei sobre las Islas Malvinas y lo atribuyeron a los problemas de la economía argentina.
En una declaración de rigor, el secretario de Defensa británico, Wes Streeting, afirmó que las Malvinas «son británicas» porque los habitantes de los habitantes de las islas «eligen ser británicos». Es el argumento histórico de Londres para mantener la ocupación, aunque se trata de una población implantada.
Pero Streeting también lanzó una frase más ácida y sugirió que Milei busca tapar los problemas de la gestión subiéndose a la causa Malvinas. «La declaración de Milei nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas», planteó.
Mucho más directo y picante fue el parlamentario laborista James MacCleary, que habló del «fracaso» del gobierno libertario. «Debemos permanecer unidos para rechazar estas amenazas imprudentes y peligrosas de Milei. No es más que un tigre de papel que intenta desviar la atención de sus propios fracasos internos y no nos asusta», sostuvo el parlamentario.
Por su parte, el canciller británico, Ed Miliband, mantuvo la diplomacia y dijo que «la posición del Reino Unido sobre las Malvinas es inquebrantable». «Las islas son británicas y seguirán siéndolo porque esa es la posición abrumadora de los isleños», señaló.
Como explicó LPO, el giro total de Milei con el tema Malvinas, luego de cansarse de criticar la política kirchnerista de bloqueo de las actividades petroleras que ahora prometió profundizar, es difícil de escindir de los problemas del plan económico que no logra mejorar la situación de buena parte de los argentinos.

