Donald Trump dejó en off side a Javier Milei y buena parte de su gobierno que subió a la teoría que Estados Unidos abandonaría el vínculo histórico con Reino Unido para apoyar a Argentina en el reclamo de las Islas Malvinas.
Esta versión fue filtrada por la agencia Reuters en base a un correo electrónico del Pentágono en el que planteaba represalias contra los países de la OTAN por no apoyar la ofensiva de la Casa Blanca contra Irán.
En ese marco, los libertarios adoptaron un inédito perfil malvinero y agitaron durante toda la semana una narrativa de confrontación contra los ingleses con el único fin de defender el alineamiento automático con Washington en medio de la crisis del plan económico y las causas que golpean a Manuel Adorni.
El gobierno agita la causa Malvinas y la oposición critica: «Buscan tapar los problemas»
En ese contexto, Trump, recibió en la Casa Blanca al rey Carlos III en una ceremonia oficial de bienvenida que marca el inicio de una jornada cargada de gestos diplomáticos y simbolismo entre ambos países, en la que aseguró: «no tenemos aliado más estrecho que Gran Bretaña».
El monarca británico llegó acompañado por la reina Camila y fue recibido por Trump y la primera dama Melania Trump al pie de una alfombra roja desplegada en el jardín sur de la Casa Blanca.
Tras el saludo inicial, en un clima distendido en el que incluso intercambiaron comentarios y sonrisas, las delegaciones se ubicaron para el inicio de la ceremonia, que incluyó la interpretación de los himnos nacionales de Estados Unidos y el Reino Unido a cargo de una banda militar.
Luego, Trump y Carlos III descendieron del escenario para pasar revista a una formación militar, en lo que representa la primera instancia de este tipo organizada en la Casa Blanca.
Finalizado el recorrido, ambos regresaron al estrado, donde el presidente estadounidense observó el desfile de tropas antes de iniciar su discurso.
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La visita de Estado continuará con una intensa agenda que tendrá como punto central el discurso que el rey Carlos III brindará más tarde ante el Congreso estadounidense, en un hecho de alto valor político y simbólico en el marco de la relación bilateral.
La gestualidad de Trump con el monarca inglés confirma que las filtraciones tiene que ver más con el sistema de poder interno de la OTAN que busca forzar Trump y no un giro radical de la política exterior de Estados Unidos que pueda favorecer al reclamo argentino por la soberanía de las islas.



