El Gobierno mostró el mapa de la deuda cuando faltan apenas tres días para cruzar el primer río bravo: el vencimiento de USD 4.400 millones de este jueves. Toto Caputo presentó el programa financiero del Tesoro para cubrir los vencimientos de lo que queda de 2026 y todo 2027, que ascienden a USD 51.600 millones, con pagos intra sector público incluidos.
El primer detalle es que en la hoja de ruta presentada en una conferencia de prensa de Caputo junto al viceministro, José Luis Daza y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, en el Palacio de Hacienda, no se incluyó entre las fuentes de financiamiento, un regreso a los mercados de deuda voluntarios. Caputo insistió que a las tasas que le pide actualmente Wall Street no regresará al mercado.
El segundo detalle importante fue que la foto exhibida deja afuera una zona sensible: la deuda del Banco Central.
La lectura inmediata del mercado fue ambigua. El plan luce cumplible, pero exigido. No es un salto al vacío. Pero tampoco un camino de autopista.
Según reconoció explícitamente el equipo de economía, el programa de financiamiento está sostenido sobre «fuentes alternativas» a los mercados voluntarios de deuda que utilizan casi todos los países. Los fondos van a venir de los organismos multilaterales, en préstamos directos de bancos internacionales, privatizaciones todavía sin precio y, sobre todo, de los bonos en dólares que consiga colocar Economía en el mercado local.
«Volver a los mercados para nosotros es simplemente una opción más, no es un objetivo. El objetivo es refinanciar vencimientos a la menor tasa de interés posible», dijo Caputo.
Lo urgente es el pago del 9 de julio por USD 4400 millones. Economía dijo que lo afrontará con los fondos que el Tesoro tiene depositados en el Banco Central, casi USD 3.900 millones, y con un préstamo de bancos extranjeros respaldado por garantías del Banco Mundial y del BID. El problema es que de ese préstamo todavía no se conocen los bancos, ni la tasa final, ni el momento exacto del desembolso. El mercado descuenta que llegará en las próximas horas, pero la ansiedad se mide en minutos.
Para ese crédito, Argentina presentó las garantías que consiguió de los multilaterales. Con el Banco Mundial, se aprobó una cobertura por USD 2000 millones y el BID, aportó una garantía por USD 550 millones. «Estamos trabajando por USD 1.000 millones adicionales», dijo Furiase.
En el Gobierno estiman que esas garantías podrían permitir conseguir hasta el doble de los fondos anunciados. Pero la fuente más importante, es otra: el mercado local en dólares. Es decir, los billetes que los argentinos guardan fuera del sistema o tienen en cuentas y que el Tesoro intenta convertir en financiamiento.
Hasta ahora lo hizo con los bonos AO27 y AO28. Ahora proyecta lanzar un AO29 en la próxima licitación, prevista para el miércoles de la semana próxima, con un monto máximo total de USD 2.000 millones, sin el tope por licitación que hasta ahora era de USD 150 millones más USD 100 millones adicionales.
Para lo que resta de 2026, Economía presentó necesidades por USD 19.200 millones. De ese total, USD 9.300 millones corresponden a vencimientos de capital y USD 8900 millones a intereses. Del capital, hay USD 1.100 millones con el FMI, USD 2.400 millones en Bonares, USD 3000 millones en Globales y USD 2.700 millones con organismos internacionales, excluido el Fondo. Además, aparece una capitalización del BCRA por USD 1.000 millones.
Del otro lado del mostrador, el Gobierno anotó fuentes por USD 22.900 millones. La cuenta incluye USD 6.700 millones por compras de dólares al Banco Central, USD 800 millones por rollover intra sector público, USD 4.000 millones de préstamos con garantía de organismos internacionales, USD 1.900 millones de desembolso del FMI, USD 2.800 millones de otros organismos, USD 6.000 millones en emisiones locales y USD 800 millones por privatizaciones. La cuenta de Caputo, deja un excedente de USD 3.700 como colchón para 2027, que viene más exigido con vencimientos por casi USD 25.000 millones.
Las privatizaciones son una pata delicada. En la hoja oficial aparecen USD 800 millones para este año. Caputo mencionó a AySA, las termoeléctricas Belgrano y San Martín, y las «hidroeléctricas restantes, que serían concesionadas». Luego matizó: «Es un número conservador, entre los dos años el número es entre USD 500 y USD 1.000 millones». Ante la consulta de una periodista, reconoció que todavía no tenía la tasación de las empresas.
Para 2027, la cuenta escala. Los vencimientos llegan a USD 24.900 millones. La primera fuente será el colchón de USD 3700 millones que Economía promete dejar este año. A eso se suman USD 4900 millones de compras al Banco Central, USD 1800 millones de rollover intra sector público, USD 1700 millones de desembolsos del FMI, USD 4200 millones de organismos internacionales, USD 5000 millones de emisiones locales, USD 1500 millones por privatizaciones y USD 2000 millones de otras fuentes de financiamiento.
Para el año electoral, el equipo económico también mencionó una fuente bilateral por USD 2000 millones que negocia hace meses, pero dijo qué soberano pondría esos fondos.
Caputo descartó así el regreso al mercado voluntario de deuda y recordó que al país le ofrecieron emitir USD 5000 millones a diez años al 12,5%, mientras que con su diseño consigue fondos al 6% a diez años.
«Dejó entender que la tasa que le exigen a la Argentina está en dos dígitos y que él está dispuesto a convalidar hasta un techo del 9%», dijo a LPO un operador de mercado.
En la City, la recepción fue más de alivio que de entusiasmo. «Por lo menos hay un plan a seguir y no estamos dependiendo de que un jeque árabe nos atienda el teléfono y nos tire mil palos para llegar a la próxima posta», dijo otro operador consultado.
Otro fue más quirúrgico: «Es una hoja de ruta, no el manual para activar un reactor nuclear. Pero para las expectativas sobre la economía argentina, saber de dónde van a salir los dólares para pagar la deuda es muy valioso».
Una tercera fuente fue más ácida. «Los bancos extranjeros lo están haciendo sufrir a Toto y demoran hasta última hora el desembolso con el que van a completar el pago del jueves. Están llegando con la lengua afuera y a los bonistas los pone nerviosos que no se haya transferido ni un solo dólar a la cuenta del Bony a 48 horas del vencimiento», dijo.
Y agregó: «El plan no es de imposible cumplimiento, pero sí de difícil cumplimiento por la debilidad de las variables. Depende de si el mercado local te acompaña, saca los dólares del colchón y te los presta» concluyó.
El gran ausente de la conferencia fue la deuda del Central. Ahí aparece el swap con China. El acuerdo marco equivale a más de USD 19.000 millones que vence este año. Además, existe el tramo activado, originalmente de unos USD 5000 millones, y un remanente en uso que el BCRA redujo fuerte durante 2025 y comienzos de 2026. Ese pasivo se calcula en poco más de USD 2.200 millones. Santiago Bausili dijo que no hay plan para desactivar el swap y que buscará renovar el instrumento por otros tres años. Pero ese capítulo quedó fuera del programa del Tesoro.
La escena final es clara. Caputo consiguió ordenar una narración para la deuda. Eso vale en un mercado que venía mirando el calendario con el ceño fruncido. Pero el programa descansa sobre un equilibrio fino: bancos que desembolsen, organismos que garanticen, privatizaciones que consigan comprador, el Banco Central que venda dólares y ahorristas que acepten prestarle al Tesoro.





