La próxima Copa del Mundo, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, promete convertirse en uno de los eventos deportivos más grandes de la historia, con millones de turistas movilizados, récord de audiencia y un fuerte impacto sobre el consumo global.
En ese contexto, muchos inversores argentinos empiezan a mirar qué empresas podrían beneficiarse del fenómeno económico que genera el torneo. Y ahí aparecen los Cedears, los certificados que cotizan en la bolsa local y permiten invertir en compañías internacionales desde Argentina, en pesos y con cobertura cambiaria implícita.
«Negociar con este tipo de certificados es igual que invertir en la empresa, cada Cedear emitido está respaldado con el depósito de las acciones que representa. La compraventa se hace en BYMA con una cuenta en un ALYC y se liquida con fondos transferidos en el sistema financiero argentino. Es decir que la gran ventaja consiste en tener acceso a acciones extranjeras, pero sin necesidad de abrir cuenta en el exterior», explicó Gustavo Neffa, director de Research for Traders.
La lógica detrás de la «estrategia mundialista» es simple: cada Mundial dispara el gasto en entretenimiento, gastronomía, publicidad, indumentaria deportiva, turismo y consumo masivo.
Las compañías que tienen acuerdos oficiales con la FIFA o negocios estrechamente ligados al evento suelen registrar aumentos de facturación y mayor visibilidad global.
Uno de los Cedears más vinculados al Mundial es el de Visa (V). La firma es socio oficial de pagos de la FIFA y cuenta con exclusividad en transacciones dentro de estadios y sedes oficiales.
El torneo genera un fuerte incremento del turismo internacional y del consumo transfronterizo, algo que impacta directamente sobre el volumen de pagos procesados por la compañía.
Hoteles, restaurantes, transporte y compras vinculadas al evento alimentan la actividad de la empresa durante todo el campeonato.
Otro de los grandes jugadores es The Coca-Cola Company (KO). La empresa mantiene desde hace décadas una de las asociaciones comerciales más emblemáticas con la FIFA y suele desplegar campañas publicitarias masivas durante cada edición del torneo.
El Mundial impulsa el consumo de bebidas en reuniones sociales, bares, fan zones y eventos vinculados a los partidos. Además, la marca aprovecha la exposición global para reforzar posicionamiento y fidelidad en mercados estratégicos.
El Cedear de Nike (NKE) también aparece entre los favoritos para jugar el «trade Mundial». Aunque no fabrica la pelota oficial, la empresa viste a muchas de las selecciones más importantes y a varias de las principales estrellas del fútbol internacional.
Cada Copa del Mundo suele disparar las ventas de camisetas, botines e indumentaria deportiva. La exposición frente a miles de millones de espectadores convierte al torneo en una plataforma publicitaria única para las marcas deportivas.
McDonald’s (MCD) también integra la lista de empresas beneficiadas. La cadena de comida rápida es sponsor histórico de la Copa del Mundo y capitaliza tanto el flujo de turistas como el aumento del consumo durante los partidos.
La dinámica se replica en múltiples países: familias y grupos de amigos se reúnen para ver encuentros y eso suele favorecer al negocio gastronómico de rápida entrega y alto volumen.
La ventaja competitiva de McDonald’s pasa por su enorme escala operativa y su capacidad para absorber picos de demanda sin deteriorar márgenes.
Cada Mundial genera un fenómeno digital gigantesco. Millones de personas buscan resultados, estadísticas, videos y momentos destacados en tiempo real. En ese escenario, Google (GOOGL) juega un papel central.
A través de Google Search y YouTube, la empresa concentra gran parte del tráfico online vinculado al torneo.
Ese aumento de audiencia suele traducirse en mayores ingresos publicitarios, especialmente porque muchas marcas buscan sumarse a la conversación global, aunque no sean sponsors oficiales.
Por último, aparece Ambev (ABEV), la mayor cervecera de América Latina. La empresa controla marcas internacionales asociadas al fútbol y suele registrar un fuerte salto estacional en ventas durante los grandes torneos deportivos.
La combinación entre reuniones sociales, fanatismo futbolero y consumo de bebidas alcohólicas convierte al Mundial en uno de los períodos más fuertes para la industria cervecera.
Para los inversores argentinos, Ambev representa una manera de capturar el componente más ligado al consumo regional y al clima festivo que genera la competencia.
Más allá de quién levante la copa, el Mundial 2026 promete movilizar miles de millones de dólares en consumo, publicidad y servicios.
Para los inversores, los Cedears vinculados al evento ofrecen una alternativa para posicionarse en empresas globales que podrían beneficiarse del fenómeno económico que genera el torneo.
De acuerdo a Damián Vlassich, líder de Estrategias de Inversión en IOL, una de las claves a seguir de cerca es la estacionalidad de ingresos, ya que «los eventos masivos actúan como catalizadores de corto plazo, impulsando las ventas minoristas por encima del promedio anual».
También hay que observar la exposición de marca, porque «la visibilidad global se traduce en una ventaja competitiva de largo plazo difícil de igualar para la competencia».
«Y por último la dinámica de consumo, dado que el torneo permite observar en tiempo real cómo el comportamiento del usuario a escala global impacta en la facturación de las empresas, una herramienta útil para entender la relación entre grandes eventos y ciclos económicos», indicó el ejecutivo.


